BYD sumó desde hoy la reserva del Ti7 DM-p en su sitio web argentino, un paso previo al lanzamiento comercial que la marca tiene agendado para el 8 de octubre. Todavía no hay precio oficial —trascendió una horquilla de entre los 60.000 y los 65.000 dólares—, pero sí hay un dato que no necesita esperar a ningún anuncio: este es, por lejos, el SUV más grande que BYD trajo hasta ahora al pais.

Un tamaño que saca ventaja por varios centímetros
El Ti7 mide 4.999 mm de largo, 1.995 mm de ancho y 1.865 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.920 mm. Puestos en contexto, son números que lo ubican por delante de los dos rivales directos que le marcó el propio mercado: la Toyota SW4, que mide 4.795 mm de largo, 1.855 mm de ancho, 1.835 mm de alto y tiene 2.745 mm entre ejes.
La diferencia no es cosmética. Son más de 20 cm de largo y 14 cm de ancho a favor del BYD, y casi 18 cm más de distancia entre ejes, la medida que más impacta en el espacio interior y en la habitabilidad de la segunda fila. Contra la Ford Everest, que ronda los 4.914 mm de largo, la diferencia se achica pero sigue estando del lado del Ti7.
Es, directamente, un vehículo de otra escala dentro del segmento de SUV grandes 4×4 que en Argentina domina Toyota desde hace años. BYD no llega a competir de igual a igual: llega siendo más grande que el que manda.

De dónde viene: Fangchengbao, la submarca “todoterreno” de BYD
El Ti7 no nació como BYD sino como Fangchengbao Titanium 7, también conocido como Tai 7 o Leopard 7, la submarca de BYD dedicada a los SUV con vocación 4×4. Su diseño cuadrado, de techo flotante y pasos de rueda marcados, busca un aire de todoterreno clásico, con una referencia visual que muchos ya compararon con el Land Rover Defender.
En su mercado de origen se ubica entre el Leopard 5 y el Bao 8 dentro de la gama Fangchengbao, y desde 2025 viene expandiéndose a otros mercados, con Europa como uno de los destinos más recientes. La Argentina será uno de los primeros países de la región en recibirlo.
Un detalle no menor: acá llega primero la versión de cinco plazas. La variante de siete asientos, que en otros mercados es la que más ruido genera por sumar una tercera fila a un SUV de este porte, está prevista recién para 2027.
Qué hay debajo del tamaño
El Ti7 usa el sistema híbrido enchufable de quinta generación, la última tecnología de BYD en esta materia, aunque en este modelo la denominación comercial es DM-P ( Sistema Híbrido Superpotente). Esta configuración combina tres motores —dos eléctricos y uno a combustión— para una potencia de sistema de 354 CV: 272 CV en el eje trasero, 218 CV en el delantero y 150 CV del motor naftero, con 630 Nm de torque combinado. La batería es una Blade de 26,6 kWh.
Obviamente la tracción es AWD.
Con ese esquema, BYD promete un 0 a 100 km/h en menos de 5,3 segundos, una cifra elevada para un SUV de casi 5 metros y con vocación todoterreno, y una velocidad máxima limitada en 190 km/h.
En autonomía, el Ti7 ofrece hasta 200 km en modo eléctrico bajo ciclo CLTC, y una autonomía combinada cercana a los 1.015 km, con un tanque de 60 litros. Son números que, otra vez, hay que tomar con la pinza del ciclo de homologación chino, pero que de todos modos hablan de un auto pensado para no depender de cargadores en rutas donde escasean.

Equipamiento pensado a la altura del tamaño
El interior acompaña la escala del auto: asientos delanteros ventilados y calefaccionados, con función de masajes y memorias, apoyabrazos central con refrigeración interna, siete airbags y sistema de cámaras DVR.
El interior se organiza alrededor de siete pantallas: cuadro de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, pantalla central flotante de 15,6 pulgadas, un Head-Up Display de 27 pulgadas, dos pantallas dedicadas al climatizador y dos tablets de 13 pulgadas para los pasajeros de la segunda fila, desde donde se puede controlar entretenimiento, ajuste de asientos y navegación sin depender de la pantalla central. El sistema de sonido llega hasta 20 parlantes, y la consola central puede incorporar una nevera de 4,5 litros con función de calefacción y refrigeración, controlable por voz.
El paquete ADAS suma 30 asistencias a la conducción bajo el sistema “Ojo de Dios B” de BYD, con frenado autónomo de emergencia, control de descenso en pendientes, crucero adaptativo y monitoreo de punto ciego, entre otras. En almacenamiento, la marca habla de 45 compartimentos distintos repartidos por la cabina, algo que va de la mano con el tamaño del auto.
Una curiosidad, y que aún no se confirma si estar{á disponible en la versión que llegue a Argentina, es la compatibilidad con un dron plegable de despegue y aterrizaje automático (sistema Ling Yuan), pensado para fotografía aérea durante viajes off-road, con evasión de obstáculos y seguimiento inteligente del vehículo. Se suma a esto la integración con cámara 360° Insta360 X5, dos cargadores inalámbricos de 50W, y compatibilidad con accesorios inteligentes como sillas de auto para chicos y mascotas de la marca Goodbaby.
En materia todoterreno, además de la suspensión DiSus-C que ya mencionamos, el Ti7 tiene ángulos de ataque y salida de 24° y 25° respectivamente, y capacidad de vadeo de 60 cm — números que refuerzan el argumento de que no es solo un SUV grande de asfalto, sino que viene con intención real de uso off-road.
El dato más llamativo, sin embargo, es la suspensión inteligente capaz de controlar cada rueda de forma independiente. Gracias a este sistema, el Ti7 puede levantar una o más ruedas para sortear obstáculos irregulares, e incluso seguir circulando temporalmente con solo tres ruedas si sufre una pinchadura grave, lo suficiente como para llegar a un lugar seguro. Es una tecnología que hasta hace poco solo se veía en SUV de alta gama europeos, y que BYD baja a un segmento donde ningún rival la ofrece hoy.

Lo que falta confirmar
El precio sigue siendo la incógnita central. Si la horquilla trascendida de 60 a 65 mil dólares se confirma, el Ti7 quedaría posicionado por encima de la SW4 más cara, lo que tiene sentido si se lo mide por tamaño y equipamiento, pero también es un salto de precio considerable para una marca que hasta ahora construyó buena parte de su suceso local ofreciendo más auto por menos plata.
Con la reserva ya habilitada y el lanzamiento fijado para octubre, el gran interrogante no es si BYD va a poder ofrecer un SUV más grande que la SW4. Ya lo hizo, en el papel. La pregunta es si el mercado argentino, que viene premiando a la marca por su relación precio-equipamiento, va a acompañarla también cuando el precio empiece a acercarse al de los SUV grandes tradicionales.

