Finalmente BMW oficializó la llegada a Argentina del M2 CS, una versión ultradeportiva que se fabrica en México y que hoy ya se vende por USD 189.900 en nuestro país.
Se trata de una evolución del M2 que ya se vendía en Argentina desde mayo pasado. Pero éste BMW M2 CS es como si el M2 original se hubiera graduado con honores en la universidad nacional de la velocidad y el placer.
La diferencia se nota desde el primer vistazo, y no es solo que ahora viene con más fibra de carbono que un cohete espacial. Y no sólo eso: menos peso y componentes específicos pensados para mejorar su rendimiento en circuito y las calles.
Tiene la misma potencia que un M4, pero es más chico y más livianito.

Bajo ese capó musculoso, que ahora es más liviano gracias al bendito carbono, late el corazón del S55, sí, el mismo motor del BMW M4 Competition. Hablamos de un seis cilindros en línea biturbo que entrega 530 caballos de fuerza. Cuarenta caballos más que el M2 Competition, que ya era un balazo.
Esto no es solo un aumento de potencia; es una patada en el culo, que te pega al asiento y te hace reír como a mi cuando era chico viendo “El Chavo del 8”.
El sonido es, por supuesto, una delicia: ya no pondré una y otra vez el cassette de Gino Vanelli y repetiré “Black Cars” hasta que me harte…..sólo encender ese motor y darle una pisaditas al acelerador me produce más satisfacción… aunque los vecinos me rompan las tarlipes.
Dejáme que te siga contando del motor: se trata en principio del mismo bloque seis en línea de 3.0 litros que ya conocemos, el que con su doble turbo (sí, uno para cada trío de cilindros, porque la simetría es importante hasta para la locura), la inyección a 350 bares (¡casi la presión de un buzo en las profundidades del océano!) y los sofisticados sistemas Valvetronic y Doble-Vanos, ya era una máquina. Pero aquí viene lo bueno: su rendimiento no solo creció, ¡explotó! alcanzando la cifra de 530 CV y 650 Nm de par. Es como si ya tuvieras un cohete y le pusieran un propulsor nuclear de regalo. Tal cual.
Y toda esa furia se manda exclusivamente a las ruedas traseras, nada de repartir el show con el eje delantero: acá el que labura es el de atrás, y se nota. El resultado son 3,8 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y una velocidad máxima de 302 km/h, limitada electrónicamente, porque si no BMW tendría que ponerle paracaídas.
Lo único que me hubiera gustado es que la caja sea manual: en su lugar trae una automática M Steptronic de ocho velocidades (con convertidor de par)…pero bueno, algún día volverá.
En cuanto al chasis, ese esqueleto que mantiene todo en su sitio mientras el coche baila en el asfalto, BMW no boludeó con chiquitas. Para empezar, le bajaron la altura en unos precisos 8 mm. ¿Para qué? y..para pegarlo más al suelo, obvio, como chicle en zapato nuevo, mejorando ese aplomo de auto bajito, pero sin caer en lo ordinario.
Pero no se quedaron ahí; la electrónica también recibió un máster-touch. Los ajustes del Control Dinámico de Estabilidad y del Modo Dinámico M fueron ajustados con una precisión de cirujano. Ahora, el M2 CS es todavía más permisivo con las huevadas que puedas hacer al volante, peeeero… sin dejarte en banda. Es como tener un ángel guardián que, en lugar de decirte “no”, te susurra al oído “ehhh..paraaá un cacho”.
Y como si fuera poco, para que cada movimiento fuera digna de una foto, tanto la dirección como el diferencial y el sistema de frenos fueron adaptados para soportar ese tsunami de potencia extra. El M2 CS viene de serie con unos discos M Compound, con las pinzas pintadas de rojo bien visible, que son una maravilla para frenar en un pañuelo. Pero si querés llevar la cosa al siguiente nivel, y tenés un riñón de sobra, podés optar por los frenos carbocerámicos. Esos sí que te van a dejar pegado al parabrisas, y te van a durar bastante más… tanto que tus nietos los seguirán usando.
Todo en este chasis está diseñado para que te sientas el rey de la pista, aunque solo estés yendo a comprar el pan a media cuadra de tu casa.

Pero, claro, BMW no se quedó piola sólo con la potencia; también se propusieron meter al M2 CS en un programa para bajar de peso. Y lo consiguieron. Lo hicieron a base de meterle toda la fibra de carbono que pudieron, hasta en la sopa: el techo, los espejos retrovisores, el difusor trasero y hasta las butacas delanteras son de este material. Y como si eso no fuera suficiente, recurrieron al plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP) para la tapa del baúl (que, por cierto, viene con un alerón tipo “cola de pato” que es puro estilo) y la consola central.
Por fuera también le tocaron el frente: viene con un splitter delantero específico y una parrilla con tomas de aire exclusivas que no vas a encontrar en el M2 de a pie, así que si te cruzás uno en la calle, ya sabés por dónde mirar para diferenciarlo.
Con todos estos truquitos, y con unas llantas de aluminio forjado de 19 pulgadas adelante y unas de 20 pulgadas atrás, en un color bronce que le queda que ni pintado (porque el tamaño sí importa en este caso), el nuevo modelo logró adelgazar unos 30 kg menos que su predecesor. Y lo mejor de todo es que esta dieta extrema no sacrificó ni una pizca de confort ni de tecnología.
Seguís teniendo tu climatizador bizona para que ni vos ni el copiloto transpiren, acceso confort para que no tengas que buscar la llave, un sistema de sonido Harman Kardon, un head-Up Display con realidad aumentada para que te sientas en un videojuego y el flamante sistema operativo BMW 8.5.
Por otra parte, el interior es puramente deportivo, arranca con elementos de competición a partir del volante M revestido en alcántara y otros items de confort como el sistema de sonido envolvente Harman Kardon, el Head-Up Display con vista aumentada y la pantalla curva BMW con tablero digital de 12,3” y pantalla de control de 14.9” pulgadas, desde la cual podés controlar elementos como el Control de Tracción M de diez niveles, el M Drift Analyser (que muestra el ángulo y la duración de los derrapes), el cronómetro M Laptimer y las distintas configuraciones de motor, suspensión y dirección, entre otras.


Para los que quieren elegir bien el color antes de ir a firmar, el M2 CS se ofrece en cuatro tonos: azul terciopelo (Velvet Blue BMW Individual), gris Brooklyn M, azul Portimao M y negro zafiro (Saphire Black).
El nuevo BMW M2 CS llega ofrecido oficialmente por BMW Group Argentina, con un precio de USD 189.900. Tiene una garantía oficial de 3 años o 200.000 kilómetros.

