Hay una receta que funciona en el mercado automotor latinoamericano y que ninguna terminal quiere abandonar. Agarrás un compacto que ya tenés, lo estirás un poco, le subís el capot, le pegás unos pasarruedas de plástico negro, lo llamás SUV y listo: el segmento B chico te recibe con los brazos abiertos y los compradores contentos. Renault lo hizo con el Kardian sobre el Sandero. Fiat con el Pulse sobre el Argo. Volkswagen con el Tera sobre el Polo. Y ahora le toca el turno a Chevrolet, que tomó el Onix, le puso un sombrero de SUV y lo bautizó Sonic.
El nombre, como ya sabemos, no es nuevo en Argentina. Entre 2011 y 2019 se vendió acá un Sonic que era un sedán y hatchback de origen coreano, un auto que no dejó huella demasiado profunda en la memoria colectiva. Este nuevo Sonic no tiene nada que ver con ese. Es un desarrollo completamente brasileño, diseñado y probado en el Centro de General Motors en São Caetano do Sul, con una inversión declarada de 170 millones de dólares.
GM quiere que quede claro que esto no es un Onix con stickers. Aunque, mirando la ficha técnica, cuesta un poco no llegar a esa conclusión.

La base es la plataforma GEM, la misma que usa el Onix actual que se fabrica en Gravataí. Mismo motor turbo de 1.0 litro y tres cilindros, con una potencia cercana a los 115 CV. No hay versión híbrida, algo que ya generó ruido antes de que el auto saliera a la calle. En un mercado donde los chinos te ofrecen mild-hybrid hasta en los modelos de entrada, llegar en 2026 sin ningún grado de electrificación es una decisión que va a necesitar que el precio la justifique.
Lo que sí cambió respecto al Onix es la carrocería. El Sonic mide 4,23 metros de largo, apenas 7 centímetros más que el compacto base, pero con un diseño que apunta claramente hacia arriba: capot elevado, faros en doble nivel con la firma visual de la Tracker y la Montana, pasarruedas con protección plástica y una cola con tendencia al fastback que GM prefiere llamar “SUV coupé”. La marca lo ubica en el mismo universo que el Volkswagen Nivus, no en el del Tera. Eso es importante porque define el precio al que va a llegar: más caro que un Onix, pero por debajo de una Tracker.
GM presentará el Sonic en junio en Brasil y el lanzamiento argentino llegará prácticamente de inmediato. La producción está confirmada en Gravataí, lo que significa que no depende de cupos de importación extrazona ni de los vaivenes aduaneros que complican la llegada de los modelos chinos. Eso le da una ventaja logística real frente a buena parte de la competencia nueva.
El segmento al que apunta es el más peleado del mercado local. Kardian, Nivus, Pulse, Fastback, Kait, Avenger — todos compitiendo por el mismo comprador que quiere la estética de un SUV sin pagar el precio de uno grande. Chevrolet entra tarde a esta fiesta, pero llega como una marca conocida, una red de concesionarios consolidada y un motor que los mecánicos de todo el país ya conocen de memoria, que en Argentina no es un dato menor.
Si el precio acompaña, el Sonic tiene chances reales. Si no, va a ser otro SUV más en una lista que ya es larga.


