domingo, 15 de febrero de 2026

Cuando un gigante como Stellantis decide cambiar de motor, no es un simple ajuste de catálogo. Es una señal. Y esta vez la señal es clara: el PureTech fué un error (no admitido oficialmente) y el grupo apuesta por los FireFly desarrollados por Fiat.

El PureTech nació bajo el paraguas de PSA Group. Era moderno, eficiente, tricilíndrico, turbo. En los papeles, perfecto para la era del downsizing: motores más chicos, más comprimidos, más exigidos. El problema es que en la vida real no todo salió tan perfecto. Hubo cuestionamientos por confiabilidad, desgaste prematuro en algunos casos y un ruido reputacional que no ayudó.

Y en la industria automotriz la reputación es un activo frágil. Un motor puede ser eficiente, pero si el mercado empieza a desconfiar, el costo no es solo mecánico. Es financiero. Y si ya sonaba a despelote, bueno: finalmente Stellantis decidió “deshacerse del muerto”.

puretech problemas
Stellantis cambia el PureTech por el FireFly de Fiat: mea-culpa silenciosa o volantazo forzado? 3

El cambio estratégico es irreversible: el noble motor FireFly de Fiat se está convirtiendo en el nuevo motor base del grupo para la era Euro 7.

La denominación “Puretech” ya no existe más en las campañas de marketing, y esa “evidencia” pasa al olvido…o por lo menos es lo quieren intentar hacernos creer. Hace más de 10 años el por entonces Grupo PSA lanzó una nueva linea de motores nafteros de tres cilindros desarrollados desde cero . Se trataba inicialmente de los motores de 1.0 litro y 1.2 litros denominados PureTech, codificados como EB, que se habían homologado para cumplir las normativas antipolución Euro 5 y Euro 6 en los modelos de gama baja y media de Citroën, Peugeot y DS.

peugeot puretech
Stellantis cambia el PureTech por el FireFly de Fiat: mea-culpa silenciosa o volantazo forzado? 4

En Europa también se puede encontrar algunos autos equipados con el “Puretech” en modelos de Opel e incluso de Toyota, y desde 2023, también en Jeep, dado que PSA se fusionó con FCA Fiat Chrysler y así dieron a luz a ese gigante llamado Stellantis.

El caso de Argentina es muy particular: Stellantis usa la denominación “Turbo” para sus modelos actuales, aunque estructuralmente siguen siendo los mismos motores EB2, es decir una “evolución” (?) del motor pionero, el EB, con la bendita “correa bañada en aceite”.

Lo que pasa ahora es que Stellantis ya no está dispuesto a seguir perdiendo prestigio (y ventas, sobre todo) durante ya casi una década, en la que sólo generó una enorme cantidad de demandas legales por el motor Puretech, sobre todo en Europa.

Y en la industria automotriz la reputación es un activo frágil. Un motor puede ser eficiente, pero si el mercado empieza a desconfiar, el costo no es solo mecánico. Es financiero.

Ahí entran los FireFly. Motores desarrollados por Fiat en Italia, con arquitecturas 1.0 y 1.3 turbo que ya se usan en varios modelos del grupo en distintas regiones. No son revolucionarios, pero tienen algo que hoy pesa más que la ficha técnica: previsibilidad y robustez.

Desde el punto de vista industrial, el movimiento tiene lógica. Unificar plataformas, reducir complejidad, concentrar desarrollo en menos familias mecánicas y bajar riesgos legales. En términos cristianos: menos quilombo.

Evolución natural o una admisión tácita de error?

Las empresas rara vez dicen “nos equivocamos”. Lo que hacen es “optimizar portafolios”, “reordenar estrategias”, “alinear sinergias”. Traducido al castellano llano: cambiar antes de que todo se vaya al mismísimo carajo.

Hay otro punto interesante: Stellantis no es una marca en sí, es un conglomerado que agrupa muchas marcas, y muy distintas: Peugeot, Citroën, Jeep, Ram, entre otras. Cada decisión mecánica afecta a millones de autos y a varios mercados. Un error se multiplica. Pero también una corrección inteligente.

El FireFly, además, encaja mejor en la lógica regional de América Latina, donde ya tiene producción y adaptación local. Eso reduce costos logísticos y simplifica homologaciones. En tiempos donde cada dólar cuenta, eso no es un detalle menor.

Entonces, ¿qué estamos viendo? Probablemente una mezcla de todo. Un ajuste técnico, una necesidad financiera y un gesto silencioso hacia un mercado que ya empezó a quejarse…y bastante.

Porque en la industria automotriz las decisiones importantes no siempre se anuncian con bombos. A veces simplemente desaparece un motor del configurador y aparece otro. Y ese pequeño cambio esconde una historia mucho más grande.

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