La Citroën Aircross 2026 estrena mecánica en Argentina y deja atrás un motor que ya era parte del paisaje del SUV chico: el veterano 1.6 VTi de origen PSA que acompañó al modelo durante años. En su lugar, Stellantis decidió incorporar un motor más pequeño, moderno y —sobre todo— compartido con varios Fiat que se venden en el país.
El protagonista de esta actualización es el motor naftero 1.3 Firefly, un propulsor aspirado de 8 válvulas que ya se conoce bien por su presencia en productos como el Fiat Cronos, Argo y Strada. En el Aircross 2026, este bloque entrega 96 caballos de potencia y 125 Nm de torque, cifras que lo colocan por debajo del viejo 1.6 (115 CV y 150 Nm) en el papel, pero buscan compensar con una ventaja clara en eficiencia de combustible.
No es un simple cambio de motor, es parte de un movimiento más amplio dentro del grupo.

La marca declara consumos más bajos: alrededor de 8,2 l/100 km en ciudad y 6,5 l/100 km en ciclo combinado, frente a consumos más altos que se veían con el motor anterior. La configuración mecánica mantiene la caja manual de cinco marchas y la tracción delantera.
Desde el punto de vista del posicionamiento en mercado, este cambio refleja una tendencia clara en Stellantis: unificar mecánicas regionales para simplificar producción y reducir costos logísticos, aprovechando motores desarrollados dentro del grupo. Para el cliente argentino esto significa un propulsor probado y más económico de operar, aunque sacrifica respuesta mecánica en aceleración y recuperaciones sobre todo con pasajeros o carga.
En cuanto a la oferta general del Aircross, por ahora esta novedad mecánica se concentra en la versión de entrada de gama (Feel Pack). El resto de la gama no presenta cambios técnicos más allá de las motorizaciones ya conocidas para 2026.
El precio estimado al lanzamiento de esta versión con motor Firefly 1.3 ronda los 36,9 millones de pesos, con el resto de la línea extendiéndose hacia arriba según equipamiento.
La pregunta que queda en el aire, entonces, es qué valor real tendrá este ajuste: si el público prioriza un SUV chico con mejor consumo y costos de uso, o si echará de menos la respuesta mecánica más vivaz de antes. El contexto competitivo del segmento chico en Argentina, donde la ecuación entre precio, consumo y utilidad cotidiana manda, será clave para calibrar ese veredicto.


