Hace unos años, la caja i-Motion fue uno de los temas más discutidos entre los usuarios de Volkswagen. Para algunos, entre los cuales me incluyo, fue una mala experiencia.. difícil de olvidar. Para otros, simplemente una idea mal entendida. Lo cierto es que la i-Motion dejó una sensación semi-amarga en modelos muy populares y todavía hoy genera dudas en el mercado de usados: los Volkswagen I-Motion son “autos-clavo”?
Empezamos? La i-Motion fué (porque ya no se fabrica más) una caja especial, digamosló en criollo, que se fabricó en Córdoba, allá por 2010. Equipaba a versiones de Volkswagen como el Gol Trend, Fox, Voyage, Suran y Up! y se ofrecía como “equipamiento opcional”. La base era la ultraconocida por los seguidores de VW, la MQ200: una caja hiperconfiable y robusta, bien Volkswagen…
Pero como en esta nota no voy a contar ni decir lo que todos, con simplemente buscar ya saben, les voy a dar mi humilde opinión personal, ya que tuve una Volkswagen Suran I motion, la “Highline”, full, con levas al volante y todos los “chiches”

El primer punto clave para entender el problema es simple: la i-Motion no era una caja automática tradicional. Nunca lo fué, aunque en las concesionarias se empeñaban en decirte que lo era. Técnicamente, se trataba de una caja manual robotizada. Tenía el mismo embrague, engranajes y funcionamiento de una manual, de la que te conté, pero con un sistema electrónico que se encargaba de accionar el embrague y hacer los cambios: la diferencia estaba en que utilizaba un “actuador electrónico” de embrague, en lugar del tradicional y un sistema tan complejo de sensores y tuberias interconectados, como una tela de araña. En los papeles, esto permitía reducir costos y ofrecer una experiencia “automática”. En la práctica, la historia fue otra.
Más lenta que una babosa en un vaso
La selectora de cambios ofrecía una palanca que parecía normal: un “+” para ir subiendo y un “-” para bajar los cambios. A la izquierda estaba el que podría llamarse “Drive” de un automático, y la “M” de manual. Desplazando la palanca a la derecha, la marcha atrás. Como “plus”, tenías el botoncito de “S” (Modo Sport). Algunas versiones más “full” añadían pequeñas levas al volante.
El problema central fue la expectativa del usuario. Mucha gente compró un Gol, Fox, Voyage, Suran o incluso un Up i-Motion esperando la suavidad de una automática convencional. Pero al manejarlo se encontraba con algo distinto. Al acelerar, el auto dudaba. Al cambiar de marcha, había una pausa evidente. En ciudad, sobre todo en tránsito pesado, los tironeos y las demoras se volvían molestos. No era una falla puntual: era el funcionamiento normal del sistema.
A eso se sumaba otro detalle clave. Como la i-Motion seguía usando embrague, el desgaste existía. Y en uso urbano intenso, ese desgaste podía ser más rápido de lo esperado. Muchos usuarios no lo sabían o no lo tenían en cuenta. Cuando el embrague empezaba a fallar, la reparación no era barata ni sencilla, y la experiencia empeoraba aún más.
Otro punto que jugó en contra fue la adaptación. La i-Motion exigía un manejo distinto. Levantar un poco el pie al cambiar, anticipar maniobras y entender cómo reaccionaba la caja ayudaba a que funcionara mejor. El problema es que un sistema pensado para simplificar la conducción no debería exigir aprendizaje. Cuando un auto obliga al usuario a “manejarlo de cierta forma”, la frustración aparece rápido.
En el modo “manual”, la I-Motion no estaba ni cerca del tradicional, porque al activarlo después la caja hacía lo que quería. Llegando a un determinado régimen de vueltas la selectora cambiaba, arriba o abajo, dependiendo “su” lógica. Con esto quiero decir que le costaba interpretar tu necesidad fundamentalmente: era tan impredecible que debías pensar dos veces antes de pasar un camión en la ruta. Y eso si que era peligroso.
El modo “Sport” solamente te daba un poco de efervescencia, nada del otro mundo: los cambios se hacían más largos, el motor se envueltaba un poco, y daba la impresión que ibas a volar: parecía un acierto. Usando las levas del volante y en modo manual (“M”) mejoraba un poco esa sensación.
Con el tiempo, esa opción me resultó ser más cómoda y útil, donde la caja pasaba a segundo plano: usar la selectora en “M” y utilizar las levas para cambiar. Aún siendo una caja “lenta”, te daba esa pequeña esperanza que no todo estaba perdido. Yo tenía el control…pero la pregunta quedaba ahi flotando eternamente: “Y entonces, para que sirve?”.
Pero, pasados los 80.000 kilómetros empiezan a aparecer pequeños síntomas que algo no está del todo bien: el acuse principal pasaba por el embrague. Notabas que los cambios se hacían más “gomosos”, casi eternos. El embrague para este tipo de cajas no duraba ni por cerca lo de un embrague común. Y como todo esto es una obra de ingeniería electrónica, aparecía el famoso “Error de Sistema. Buscar servicio Volkswagen” y el auto te dejaba tirado.
Lo importante es aclarar algo: no todas las i-Motion fallaron. Muchas unidades funcionaron correctamente durante años. El problema fue que, incluso cuando no había una falla concreta, la experiencia de manejo no coincidía con lo que el usuario esperaba. Y cuando un sistema genera incomodidad aun funcionando “bien”, la fama negativa se construye sola.
Fallas comunes de la caja I-Motion
Vamos por orden, y para que no te vuelvas loco, te voy a explicar las fallas más comunes, desde la más “zafable” a la “no queda otra que el mecánico”.

Caso 1: Paraste. El auto arranca normal, pero al querer ponerlo en movimiento no te dá pelota. Ponés la palanca en “M” (Manual) ó “D” (Drive) y la leyenda maldita en el centro del tablero: “Error de Sistema. Buscar servicio Volkswagen”
Las causas? Posiblemente un fusible. Es verde de 30, está ubicado en el motor. Abrí el capot: al lado de la batería hay una cajita rectangular, a la izquierda: es chiquita, de plástico. Abrila: tiene una fila de fusibles. Puede ser el primero ó el último. Sacalo y cambialo, probá de a uno. Primero el de arriba. Si el problema sigue, probá con el de abajo,el último.
Si sabés cuando un fusible está quemado te vas a dar cuenta enseguida, pero puede pasar (de hecho a mi me pasó) que los dos fusibles estén bien: los sacaste y limpiaste pero sigue igual…pero el detalle es que puede haber pasado un plus de corriente y una de las patitas metálicas tenga como un “puntito”. Si pasó eso ya fué: el fusible está en corto y no sirve. Cambialo.
Mirá la foto de abajo, la fusiblera del motor está señalada con una flecha roja.

Caso 2: Paraste. La misma situación. El auto no se mueve. Otra vez aparece en escena nuestro testigo amigo: “Error de Sistema. Buscar service Volkswagen”. Controlaste fusibles y están bien…y ahora?
Las causas? Posiblemente un foco de la luz de stop esté quemado. Para saber si se quemó poné contacto, pisá el freno y decile a alguien que te indique si prenden las luces de freno traseras. Si una está quemada, cambiala: son foquitos doble polo. Para cambiarlo, debés abrir el baúl y de ahi acceder a la parte trasera del faro. Esto es bastante común que pase, ya que la caja trabaja en conjunto con el sistema de frenado, y la computadora detecta una mínima falla te bloquea la caja. Si aún asi el error persiste, desconectá la batería unos minutos y conectala nuevamente. La falla debería desaparecer.
Caso 3: Paraste. La misma situación. El auto no se mueve. Otra vez aparece en escena nuestro testigo amigo: “Error de Sistema. Buscar servicio Volkswagen”. Controlaste fusibles, OK, controlaste luces de stop, OK. Queda un paso importante: fijate abajo del auto: si ves un charco de aceite ya la cosa se puso espesa: el actuador del embrague ya está “caput” por lo que te queda llevarlo en una grúa nomás a tu taller de confianza. Esto pasa porque el actuador lleva un fuelle de goma que, si se rompe o se raja, pierde el aceite que lleva el “robot” que controla la I-Motion: no es cualquier aceite, ojo: lleva un aceite especial para cajas robotizadas que lo vende Volkswagen, o en su defecto, tambíen va bien el de Fiat que lubrica las cajas DuaLogic. Lo que si, es bastante más caro que un aceite de transmisión normal.
Caso 4: Todo igual a las situaciones anteriores. Controlaste todos los casos anteriores y no hay caso: el auto no se mueve. Si ya venías notando que los cambios eran mas largos de lo normal, por ahi sentías que en algún momento al cambiar de marcha algún ruido de la transmisión, entonces sí: el embrague dijo basta. No le des vueltas al asunto: grúa y al taller.
Conclusión final (asi no te aburro)
La i-Motion está basada en una caja manual robotizada (MQ200 con actuadores electrónicos), que automatiza el embrague y los cambios con sensores y sistemas hidráulicos. No es una automática convencional como la DSG o una tradicional con convertidor de par.
La i-Motion cumple su función básica de automatizar cambios, y en conducción suave puede ser aceptable, aunque tenga comportamientos propios de una robotizada.
Con un buen mantenimiento la podés llevar bien, pero tiene una vida útil limitada. Otra verdad es que no muchos talleres mecánicos la conocen a fondo, y caer en el manoseo es peor (te puedo recomendar un taller de mi confianza).
Lo del embrague le pasa a cualquier auto, solo que en estos modelos, la duración es mucho menor. Lo peor de todo es que las fallas más comunes y chotas se dan por la electrónica: por eso, zafar de un mal momento en una ruta perdida gracias a cambiar un fusible ó un foquito es hoy una patada en el tuje.
Con el paso del tiempo, Volkswagen fue dejando de ofrecer este tipo de transmisiones y el mercado terminó dando su veredicto. Hoy, las versiones i-Motion suelen valer menos que las manuales equivalentes y generan desconfianza inmediata en muchos compradores. No porque todas estén en mal estado, sino porque la experiencia general dejó un recuerdo difícil de borrar.
¿Fue la i-Motion un desastre absoluto? No. ¿Fue una buena idea mal comunicada y aplicada en el segmento equivocado? Muy probablemente. En autos masivos, pensados para usuarios que buscaban simpleza y tranquilidad, la i-Motion terminó ofreciendo exactamente lo contrario.
La conclusión es bastante clara. La i-Motion no fue una caja automática fallida, sino una caja distinta vendida como si fuera algo que no era. Y cuando la expectativa no coincide con la realidad, la decepción es inevitable. Por eso hoy, más que un problema técnico puntual, la i-Motion quedó como un ejemplo de cómo una mala expectativa puede arruinar una idea que, en otro contexto, quizá hubiera sido mejor recibida.
Consejos?
- Un fusible de 30 amperes (el verde) te sale dos lucas cada uno, mas o menos: comprate un blister de 10 y metelo en la guantera.
- Un foquito de stop y posición anda tambien por ahi: comprate cinco y guardalos (lleva la muestra, no todos son iguales)
- Controlá el embrague. Los sintomas aparecen de a poco: no te dejes acostumbrar.
- Si ya empezó con cosas raras y no querés renegar: vendelo!
